Sintiendo el frío de una bala pasar.
No voy andar con misterios. Además, el titulo lo avisa. Voy hablar del enano que maneja la play: Pochito.
Y para hablar de Pochito no me queda otra que develar la verdadera historia de los juegos de Video-Game.
Y para hablar de Pochito no me queda otra que develar la verdadera historia de los juegos de Video-Game.
Cuenta los registros que allá lejos y hace tiempo; en algún lugar de este planeta tierra; donde tienen a muchas personas de ojos rasgados esclavas ensamblando pieza por pieza desde que el sol sale hasta que el sol se pone; en la época donde Carlitos Bala recién empezaba a dejar la sal después de un ataque de hipertensión; se invento el Atari.
La tecnología en aquellos tiempos no era muy avanzada –aunque la sal ya tenia gusto a salada-; y para que las maquinas puedan enfrentarse al ser humano, tenían que poner enanos dentro de los video juegos para que estos menejaran el “Jostick interno”.
Estos enanos eran personas discriminadas por la sociedad de aquella época, la cual los veía como seres inferiores y por lo tanto nos los empleaban en ningún lado. Con la llegada de este nuevo aparato, los mismos pudieron introducirse en el mercado laboral, y debido a que eran en su mayoría peronistas, crearon un gremio.
Con el correr de los años, la tecnología fue avanzando y los artefactos de Video-Game fueron evolucionando. La sal seguía teniendo gusto a salada, y para ese entonces ya todos lo sabíamos gracias a Carlitos Balá. Así fue como pasaron por los hogares del mundo la “Comomdore”, el “Family Game” y, por supuesto, la “Nintendo”. Y a todo esto el Gremio de enanos (que si bien no son piratas, es un gremio también muy sacrificado – por esto de tener que levantar mucho el cuello para mirar la tele-), seguían haciendo de las suyas dentro de estas consolas de video juegos.
El problema fue cuando la tecnología avanzo, ya que las empresas empezaron a prescindir de los servicios de los enanos. Grande fue el quilombo que se armo cuando en las principales ciudades del mundo donde estos aparatos se fabrican –léase Taiwán, Tokio, Vietnam o Kingston- decenas y decenas de enanos encabezaron marcha contra los Ministerios de trabajo de cada ciudad; en reclamo de reinserción laboral.
Obviamente fueron convocados por el “Osado Gremio de Enanos Tecnológicos” (mas conocida como la OGeT). Dicen las crónicas de esa época que habían adherido al paro el gremio de “Enanos Maestros”, El Partido Obrero y Pedro Pompìllo, en un acto de solidarización e humor negro.
Luego de enfrentamiento con la policía, y unos cuantos quilombos mas, los enanos fueron reinsertados en el mercado laboral. El héroe de aquel entonces fue un enano al que todos conocían por Pochito. Raulio “Pochito” Garmendia, fue quien -empujado por sus ideales de derechos de igualdad para los enanos- guió a miles y miles de enanos hacia la revolución.
Hoy, Pochito debería ser cara de muchas remeras, figurar en los libros de historia junto a Gandhi, Marx, Jesús, Martin Luther King, el Che y otros grandes revolucionarios de la historia y tener canciones en su honor.
Sin embargo, esto no fue asi.
Luego de lograr la reinserción laboral de los enanos, la OGeT gozó de un poder prioritario dentro de la Confederación General del Trabajador (“CGT”), la cual, ignaros míos, es quien agrupa a todos los Gremios existentes del país. Este poder prioritario era celado por Moyano, quien, todos sabemos, es hoy presidente de esta CGT.
En un acto poco honroso de su parte, los muchachos de los camiones le hicieron la cama a Pochito. Tal como cuenta el mismo Pochito es sus noches de insomnio, los “camioneros” lo invitaron a una cena para “sumar fuerza políticas”. Asado va, vino viene, Pochito tomo de mas y… lo que paso es fácil de imaginar.
Aparecieron dos locas que estaban mas buenas que comer pollo Kentucky con la mano después de estar encerrado 7 horas encerrado esperando que te vengan a instalar Telecentro; y luego de bailarle, besarlo y desvestirlo, hicieron el amor con él en las más diferentes y escandalosas poses que una mente perversa como la tuya puede imaginarse. Obviamente, esto quedo registrado en los celulares de los presentes, quienes se encargaron de subirlo a YouTube.
Como ustedes seguramente estarán pensando, esto hizo que la seriedad del lider sindical quede embarrada y Pochito se convirtió, nuevamente, en un enano desempleado.
Fue gracias a los buenos –y pocos- contactos que Pochito pudo mantener que volvió a conseguir laburo, nuevamente dentro de un juego de Video Game, en este caso, la Playstation.
Hoy por hoy, Pochito es el encargado de manejar a los jugadores del Winning Eleven cuando uno se dispone a jugar “contra el artefacto”. Obviamente, Pochito tiene mucha ira acumulada dentro de su ser, y es por eso que se toma venganza cuando son dos las personas que deciden enfrentarlo al mismo tiempo. Pochito hace los partidos mas difíciles, producto de su desmedida necesidad de venganza y el sentimiento de odio que lo invade cuando siente que se esta cometiendo una injusticia.
Esta reveladora historia es contada porque creemos que ante los ojos de tatadios somos todos iguales. Invitamos a nuestros lectores a que cuenten esto a toda aquella persona que escuchen putear a su aparato de video juego cuando pierden el partido.
El Inodoro de Blanca Cota no puede impedir que Tinelli se siga riendo de la gente, pero al menos puede hacer el intento de concientizar a la población y hacerles ver la verdad de la milanesa. Porque, ya que hablamos de grandes revolucionarios como Pochito, había un loco que decía “somos libres y los palos no nos duelen”.

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