Quizás en otro contexto esta crónica comenzaría con un título del estilo “El Viaje, el primer paso, el destino”; pero la realidad es que las sensaciones encontradas –acorde a los momentos que vivimos- hacen que el enfoque sea otro.
Las naves partían desde distintos puntos de nuestra ¿amada? Capital Federal con un único destino: Olavarria. 350 Km. separaban un punto de otro y la ansiedad era no solo lógica, sino también insoportable. Pero el viaje comenzaba y con el, una experiencia distinta.
Ya el solo hecho de organizar una “caravana” de autos tuvo su costado diferente. Por primera vez encarábamos un viaje Callejero a bordo de diferentes autos, separándonos físicamente y uniéndonos con un mismo deseo: llegar. Y si era posible sanos y salvos, mejor. Gracias a Dios, la ruta no tuvo mayores complicaciones.
Olavarria nos albergó por segunda vez. Escaparse un poco de la jungla de cemento no solo tiene la tranquilidad que brinda un aire más puro, sino que también hace que uno recargue sus energías. Emociona ver como los habitantes de esta ciudad nos brindaron su cariño, comprensión y apoyo. Y su ayuda desinteresada. Necesitaría de un post aparte solamente para contar las infinidades de situaciones en las cuales estas personas se brindaron al 100%.
A medida que recorremos la Argentina nos convencemos más que nuestra lucha no solo es honesta, sino que también es lógica, y por ende suma cada vez más adeptos. ¿Que “líder” político puede hoy por hoy -y sin su aparato de punteros, micros y choripanes- reunir 15 mil personas en un estadio, haciendo que todos los presentes abonen una entrada? El que me nombre UNO tiene premio.
Mucho se habló durante la semana pasada de si estaba bien o no que Callejeros ofrezca un recital 4 días antes de la sentencia. La primera pregunta que se me vino a la mente es: cual es la diferencia entre 4 y 25? Ninguna. La única que encontré luego de mucho analizar fue que con 4 días antes los que desinforman podían alimentar el morbo. Y vaya si lo hicieron. Algunos medios –milagrosamente, aleluya!- nos dieron esta vez, un espacio. Otros recurrieron a viejas tácticas, enfrentándonos con gente que “opina” diferente. Lamento informales a estos últimos que su estrategia para dejarnos mal vistos ante la opinión publica tuvo efectos positivos para nuestra causa.
Como bien reza nuestra Biblia (en su tomo “Rocanroles sin Destino”), a la fiesta la hicieron los sabios. Y eso fue lo que vivimos en Olavarria el pasado sábado. Una fiesta. De emociones, de sensaciones. Pudimos encontranos con nosotros mismos, recuperar fuerzas para seguir soñando. Como le dije a Dami, fue “un lindo momento para agradecer de estar VIVO”.
Las naves partían desde distintos puntos de nuestra ¿amada? Capital Federal con un único destino: Olavarria. 350 Km. separaban un punto de otro y la ansiedad era no solo lógica, sino también insoportable. Pero el viaje comenzaba y con el, una experiencia distinta.
Ya el solo hecho de organizar una “caravana” de autos tuvo su costado diferente. Por primera vez encarábamos un viaje Callejero a bordo de diferentes autos, separándonos físicamente y uniéndonos con un mismo deseo: llegar. Y si era posible sanos y salvos, mejor. Gracias a Dios, la ruta no tuvo mayores complicaciones.
Olavarria nos albergó por segunda vez. Escaparse un poco de la jungla de cemento no solo tiene la tranquilidad que brinda un aire más puro, sino que también hace que uno recargue sus energías. Emociona ver como los habitantes de esta ciudad nos brindaron su cariño, comprensión y apoyo. Y su ayuda desinteresada. Necesitaría de un post aparte solamente para contar las infinidades de situaciones en las cuales estas personas se brindaron al 100%.
A medida que recorremos la Argentina nos convencemos más que nuestra lucha no solo es honesta, sino que también es lógica, y por ende suma cada vez más adeptos. ¿Que “líder” político puede hoy por hoy -y sin su aparato de punteros, micros y choripanes- reunir 15 mil personas en un estadio, haciendo que todos los presentes abonen una entrada? El que me nombre UNO tiene premio.
Mucho se habló durante la semana pasada de si estaba bien o no que Callejeros ofrezca un recital 4 días antes de la sentencia. La primera pregunta que se me vino a la mente es: cual es la diferencia entre 4 y 25? Ninguna. La única que encontré luego de mucho analizar fue que con 4 días antes los que desinforman podían alimentar el morbo. Y vaya si lo hicieron. Algunos medios –milagrosamente, aleluya!- nos dieron esta vez, un espacio. Otros recurrieron a viejas tácticas, enfrentándonos con gente que “opina” diferente. Lamento informales a estos últimos que su estrategia para dejarnos mal vistos ante la opinión publica tuvo efectos positivos para nuestra causa.
Como bien reza nuestra Biblia (en su tomo “Rocanroles sin Destino”), a la fiesta la hicieron los sabios. Y eso fue lo que vivimos en Olavarria el pasado sábado. Una fiesta. De emociones, de sensaciones. Pudimos encontranos con nosotros mismos, recuperar fuerzas para seguir soñando. Como le dije a Dami, fue “un lindo momento para agradecer de estar VIVO”.
Creemos en los sueños. Creemos en nuestra causa. Creemos en que la justicia no se consigue atacando a gente indefensa. Creemos que el dolor no se vende. Los integrantes de Callejeros son inocentes.
Como aquel interminable 2005. Como aquel septiembre del 2006. Como tantas veces que amagaron en impartir justicia y nos ningunearon. Mañana, miércoles 19 de Agosto, es la sentencia de un juicio donde se buscan los responsables de la mayor tragedia de la Argentina. La espera es eterna una vez más.
Luchemos por lo imposible, porque lo posible se a-go-to.
Como aquel interminable 2005. Como aquel septiembre del 2006. Como tantas veces que amagaron en impartir justicia y nos ningunearon. Mañana, miércoles 19 de Agosto, es la sentencia de un juicio donde se buscan los responsables de la mayor tragedia de la Argentina. La espera es eterna una vez más.
Luchemos por lo imposible, porque lo posible se a-go-to.
Gracias Olavarria!
Che - me alegra mucho que se encontre tan facilmente en google - genial! Subi mis fotos y escribi un post (en ingles). Suerte amigo!
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