"...mejor que dos opciones
siempre van a ser tres..."
siempre van a ser tres..."
Un fin de semana movidito te deja las ideas un poco desordenadas. Ojo, no tomo a la palabra desordenada con una connotación negativa, más bien todo lo contrario. Debe ser eso de que cada uno se entiende en su propio desorden.
“El viajar es un placer que nos puede suceder” Cantaba nuestro Topo Giggio. Y cuanta razón tenía. Los grandes momentos se van coronando con divertidas anécdotas. Obviamente, siempre hay anécdotas que contar y otras que es preferible no hacerlo. A este ser le suelen suceder continuamente de estas últimas; pero en lo referido a la primera travesía del año, podemos deslizar algunas reflexiones rápidas:
- No es recomendable ingerir alcohol durante 12 horas seguidas. Aun teniendo el cuerpo entrenado y con el pellejo necesario para sobrellevarlo, aun habiendo adquirido la maestría necesaria para en todo momento estar en tiempo y forma, puede traer sus consecuencias… al otro día.
- Quizás no sea tan necesario mojarse la cabeza continuamente con una hidrolavadora para evitar la insolación. Con una canilla alcanzaba, podría haberse previsto que esa presión tan divertida que generaba el golpe del agua sobre mi pelo podría traerme algún tipo de dolor constante.
- Y con esta me voy un rato por las ramas:
…pero quien entienda de lo que hablo va entender de lo que hablo, valga la redundancia pelotuda que acabo de hacer. Es interesante ver como la ironía argenta (y me animo a catalogarla como nacional porque estos viajes por nuestro hermoso y callejero país lo he comprobado) pasa en gran parte por la comida. De por si no es una gran novedad que el argentino tiene alma de gordo. Lo curioso es que eso lo emplee en su vocabulario irónico diario.
Allá lejos y no hace mucho tiempo, cuando el aburrido ganaba las elecciones, se comenzaban a escuchar los primeros “No, manzana”. Esta frase elaborada con el claro fin de hacerle saber al otro que esta empleando el ingenio, fue madurando con el tiempo, a tal punto de pasar por distinto tipos de comestibles. Algunas siguieron la línea de las frutas ("peras", “uvas”, “anana” y “tomate” son las recordadas), y otras ya encararon para el lado de los postres. Comenzando por el “manteca” –muy utilizado en la actualidad- recordamos el “Sambayon”, el “pastafrola” y el nunca olvidado “no, Torta Frita” que provoco un ataque de risa digno de dejarme ahogado en las aguas de Villa Elisa.
No voy a mentirles, no conocí San Francisco. A veces el hecho de viajar no implica necesariamente conocer el paisaje del destino. Si lo que esperan es una descripción de este, lo único que puedo comentar es sobre un patio de comidas con aire acondicionado de lujo. A quienes si conocí es a sus habitantes. Personas que nos enseñaron toda su educación y buena energía, y nos recibieron con una sonrisa.Quizas ellos si entendían que fuimos hasta allá a pasar un rato de alegría compartida entre amigos, la misma que en ciertos lugares se nos niega injustamente, porque dejando de lado discusiones morales, esa misma ley que corre para pocos es la misma que ampara que ellos se sigan subiendo al escenario y nosotros seamos felices. No solo durante “un recital”, sino también antes y después.
Otro viaje más compartido entre amigos. Otro primer paso en busca de nuestro destino. Subimos, bajamos y reaccionamos. Siempre encontramos la salida.
- ¿Van a ir a Santa Fe?
- No gordo, bizcochitos de grasa.
“El viajar es un placer que nos puede suceder” Cantaba nuestro Topo Giggio. Y cuanta razón tenía. Los grandes momentos se van coronando con divertidas anécdotas. Obviamente, siempre hay anécdotas que contar y otras que es preferible no hacerlo. A este ser le suelen suceder continuamente de estas últimas; pero en lo referido a la primera travesía del año, podemos deslizar algunas reflexiones rápidas:
- No es recomendable ingerir alcohol durante 12 horas seguidas. Aun teniendo el cuerpo entrenado y con el pellejo necesario para sobrellevarlo, aun habiendo adquirido la maestría necesaria para en todo momento estar en tiempo y forma, puede traer sus consecuencias… al otro día.
- Quizás no sea tan necesario mojarse la cabeza continuamente con una hidrolavadora para evitar la insolación. Con una canilla alcanzaba, podría haberse previsto que esa presión tan divertida que generaba el golpe del agua sobre mi pelo podría traerme algún tipo de dolor constante.
- Y con esta me voy un rato por las ramas:
…pero quien entienda de lo que hablo va entender de lo que hablo, valga la redundancia pelotuda que acabo de hacer. Es interesante ver como la ironía argenta (y me animo a catalogarla como nacional porque estos viajes por nuestro hermoso y callejero país lo he comprobado) pasa en gran parte por la comida. De por si no es una gran novedad que el argentino tiene alma de gordo. Lo curioso es que eso lo emplee en su vocabulario irónico diario.
Allá lejos y no hace mucho tiempo, cuando el aburrido ganaba las elecciones, se comenzaban a escuchar los primeros “No, manzana”. Esta frase elaborada con el claro fin de hacerle saber al otro que esta empleando el ingenio, fue madurando con el tiempo, a tal punto de pasar por distinto tipos de comestibles. Algunas siguieron la línea de las frutas ("peras", “uvas”, “anana” y “tomate” son las recordadas), y otras ya encararon para el lado de los postres. Comenzando por el “manteca” –muy utilizado en la actualidad- recordamos el “Sambayon”, el “pastafrola” y el nunca olvidado “no, Torta Frita” que provoco un ataque de risa digno de dejarme ahogado en las aguas de Villa Elisa.
No voy a mentirles, no conocí San Francisco. A veces el hecho de viajar no implica necesariamente conocer el paisaje del destino. Si lo que esperan es una descripción de este, lo único que puedo comentar es sobre un patio de comidas con aire acondicionado de lujo. A quienes si conocí es a sus habitantes. Personas que nos enseñaron toda su educación y buena energía, y nos recibieron con una sonrisa.Quizas ellos si entendían que fuimos hasta allá a pasar un rato de alegría compartida entre amigos, la misma que en ciertos lugares se nos niega injustamente, porque dejando de lado discusiones morales, esa misma ley que corre para pocos es la misma que ampara que ellos se sigan subiendo al escenario y nosotros seamos felices. No solo durante “un recital”, sino también antes y después.
Otro viaje más compartido entre amigos. Otro primer paso en busca de nuestro destino. Subimos, bajamos y reaccionamos. Siempre encontramos la salida.
- ¿Van a ir a Santa Fe?
- No gordo, bizcochitos de grasa.
"No gordo, la puta madre que te re contra mil pario, hijo de remil puta, cerdo de mierda, TOCA LEJOS DEL CIELO"
ResponderEliminarlisto me descargue.
tenia pensado escribir algo asi, pero dado que me ganaste de mano, y probablemente no llegue a armar un texto de ese calibre... veremos q sale.
Otra vez, otro mas, otro viaje, primer paso y destino.
Otro Cemento, Museo Rock y Cabaret.
Otra vez, fuimos empate, fuimos local, y fuimos Visita.
vale actualizar eh
ResponderEliminarJa! me toco la palabra "Sucructi" para la verificacion JAJAJAJAJAJ
Actualizaaaaaaaaaaaa....y tambien te lo pedi en el cuento anterior:P jaja.....
ResponderEliminarGanas de leerte (repito)...ahhhh y escribi algo de las luces poooor favooor! que ya nos vamos de aca..ja
Beso enorme!!!