Signori, le dejo el trabajo realizado para un sueño que no prospero.
Seria un honor verlo publicado.
Y quédese tranquilo, que no me rindo.
Un abrazo, el “Tano”.
Seria un honor verlo publicado.
Y quédese tranquilo, que no me rindo.
Un abrazo, el “Tano”.
El número aleatorio.
Los hechos fortuitos que acontecen diariamente, son situaciones donde se nos permiten ampliar nuestro punto de vista. Es de esta manera, que ante una situación que a primera instancia parece negativa; somos nosotros los que podemos elegir encontrarle un significado favorable hacia nosotros.
Junto a mi equipo de trabajo esbozamos las ideas para esta nueva campaña. Por primera vez, nos enfrentábamos a un desafió distinto: junto a otra compañía, generar una sinergia de trabajo ideal para alcanzar el objetivo propuesto por nuestro cliente.
Este proyecto, me permitió viajar hacia las pirámides de Chichén Itzá, y conocer en profundidad la cultura Maya. Quede maravillado por su cultos a los distintos dioses, y de sobremanera me atrajo su organización. Un bolso con 16 kilos de información me acompaño a mi regreso.
Como el lector bien sabrá, cada vez que un libro logra atraparnos en su mundo; solemos sumergirnos en las páginas y buceamos en ellas, maravillándonos ante cada párrafo.
Los Mayas fueron los primeros en generar una teoría pensada en base a los números aleatorios. No es mi intención generar un bostezo contando los principios de esta teoría, pero la simplicidad de la misma se basaba en su principal contradicción: no hay forma de probar que algo sea infinitamente irregular e impredecible.
En esto fue que se baso el exitoso slogan de campaña.
Las ideas son la base de cualquier emprendimiento, y las buenas ideas son aquellas que salen en momentos insospechados. Cuando dos o mas personas que se desconocen emplean su energía en pos de una excelente idea, esta se materializa al instante. Son los valores propios de los que componen cada una de las partes los que determinan el resultado. Este, puede ser un gran trabajo realizado, y, como fue en este caso; un desencadenante de hechos a analizar.
Las buenas ideas no se apropian, por el contrario, se liberan al mundo para que se nutran de otras, y así generar un mundo rico en creatividad. Cuando deseamos aferrarnos a una, y negamos al otro como generador necesario de la misma, no solo influenciamos negativamente el campo de la creatividad, sino que impedimos generar alianzas provechosas para el mundo.
El bucear entre escritos sobre filosofía Maya mostró ante mí el culto a la naturaleza que estos profesaban. Su trato con la misma se basaba en un ganar-ganar continuo: la naturaleza les daba las herramientas para subsistir, y ellos la cuidaban a sobremanera.
Hoy, a pedido de mis compañeros, me encuentro ante la obligación de escribir un discurso para ser leído en la ceremonia donde se nos hará entrega de un preciado reconocimiento.
Pecaré de iluso si intento que todos los presentes valoren las maravillas de esta civilización de hombres “primitivos”?
Junto a mi equipo de trabajo esbozamos las ideas para esta nueva campaña. Por primera vez, nos enfrentábamos a un desafió distinto: junto a otra compañía, generar una sinergia de trabajo ideal para alcanzar el objetivo propuesto por nuestro cliente.
Este proyecto, me permitió viajar hacia las pirámides de Chichén Itzá, y conocer en profundidad la cultura Maya. Quede maravillado por su cultos a los distintos dioses, y de sobremanera me atrajo su organización. Un bolso con 16 kilos de información me acompaño a mi regreso.
Como el lector bien sabrá, cada vez que un libro logra atraparnos en su mundo; solemos sumergirnos en las páginas y buceamos en ellas, maravillándonos ante cada párrafo.
Los Mayas fueron los primeros en generar una teoría pensada en base a los números aleatorios. No es mi intención generar un bostezo contando los principios de esta teoría, pero la simplicidad de la misma se basaba en su principal contradicción: no hay forma de probar que algo sea infinitamente irregular e impredecible.
En esto fue que se baso el exitoso slogan de campaña.
Las ideas son la base de cualquier emprendimiento, y las buenas ideas son aquellas que salen en momentos insospechados. Cuando dos o mas personas que se desconocen emplean su energía en pos de una excelente idea, esta se materializa al instante. Son los valores propios de los que componen cada una de las partes los que determinan el resultado. Este, puede ser un gran trabajo realizado, y, como fue en este caso; un desencadenante de hechos a analizar.
Las buenas ideas no se apropian, por el contrario, se liberan al mundo para que se nutran de otras, y así generar un mundo rico en creatividad. Cuando deseamos aferrarnos a una, y negamos al otro como generador necesario de la misma, no solo influenciamos negativamente el campo de la creatividad, sino que impedimos generar alianzas provechosas para el mundo.
El bucear entre escritos sobre filosofía Maya mostró ante mí el culto a la naturaleza que estos profesaban. Su trato con la misma se basaba en un ganar-ganar continuo: la naturaleza les daba las herramientas para subsistir, y ellos la cuidaban a sobremanera.
Hoy, a pedido de mis compañeros, me encuentro ante la obligación de escribir un discurso para ser leído en la ceremonia donde se nos hará entrega de un preciado reconocimiento.
Pecaré de iluso si intento que todos los presentes valoren las maravillas de esta civilización de hombres “primitivos”?
"El Tano".
(©2009 SS-FAQ-PEP, AmBrand)
(©2009 SS-FAQ-PEP, AmBrand)

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