viernes, 22 de enero de 2021

Recuerdo de una noche en el Paimun

Termine de armar el fuego para pasar la noche, y lo prendí. Me quede absorto viéndolo prenderse como cada una de las noches que había armado uno.

El frio, mientras, pegaba con fuerza sobre la tela de una carpa que nunca pudo estar bien armada, porque le faltaban cosas. Dafi me había prestado una buena, pero decidí dejarla afuera por otra que yo sabia no tenia ningún tipo de chance, porque básicamente es lo que había hecho durante todo el ultimo año: darles chances a cosas y personas que con su sola actitud, me demostraban que no tenían el tupe suficiente para ser parte sana de mi vida.

Y ahí estaba yo, mirando el fuego y pensando en que esa carpa podría cobijarme a mi y a la morocha de ojos negros que había conocido esa tarde mientras me hacia el guapo metiéndome en el lago helado como si fuera una pileta climatizada, y que en esa carpa nos íbamos a cagar de frio en cuanto nos acostemos, y rece para mis adentros que la bolsa al menos fuera calentita.

Mientras me imaginaba como mierda podía hacer para combatir el frio y al mismo tiempo terminar de convencer a la morocha que si nos desnudábamos la íbamos a pasar mejor, me di cuenta que desde que había llegado no había parado un minuto de hacer cosas: era como si todavía estuviera en capital, pero en otro lugar.

"Las vacaciones no son un trabajo" me dije, y me prometí que me iba a serenar. Entonces camine hasta el auto, agarre la riñonera de Juan, hurgue entre sus cosas y saque la cajita donde estaba eso que creía necesitar en ese momento.

Grave error.

- Para, no me digas que después de muchos años volvemos a combatir el aburrimiento juntos.
- Sos vos?
- Si boludo. ¿Quién carajo va a ser sino? Soy yo, el único, el inigualable... el Genio de genios.
- Mierda, no lo puedo creer. Te extrañaba un montón.
- Y yo a vos no, porque sos un intenso del orto. Ahora entiendo porque te pateo la bipolar. Hasta a ella asfixiaste
- Ey! Para! que te hice?
- Todavía no me saludaste y ya andas con mariconadas de que extrañaste
- Soy así Genio, todavía no me aceptaste?
- No man, el que no se acepto sos vos aun. Pero eso es parte de otra historia. Que mierda estabas relatando? Nada de eso paso.
- Y vos como lo sabes?
- Estaba ahí chambon, siempre estoy ahí. Y la morocha esa nunca existió en el Paimun. De hecho, dormiste con una rubiecita divina que te tiro onda desde que te miro cuando llegaste a la playa. 
- Si, ya lo se. No me lo recuerdes. 
- Bueno, pero ya lo hice. Y el punto querido ex-amo es que el Genio volvió a molestarte en tus escritos para combatir el aburrimiento con vos.
- Sabes que pasa? Quizas ya no tenga ganas que aparezcas cuando te pinta a bardearme las historias. Pudo ser divertido en algún momento, pero ahora ya no encuentro tema de conversación con vos.
- Eso no me lo esperaba. Porque? Dejaste de divertirte? O te interesa contar solo tu voz?
- Un poco esto y un poco lo otro, debo confesarte. Pero, como siento que erradique de mi vida a la gente que lo único que hacia era criticarme o usarme. Y vos cuando no me usas para bardear y quedar como el capo, apareces para criticar algo. Me haces acordar a un amigo de la infancia.
- Cuantos reproches, che...
- Si, quizás estoy un poco enojado porque no te deje salir antes, y otro poco porque cuando lo hice, no me defendí. Pero me canse de este juego.
- A que juego queres jugar nuevo? Pedime el deseo, yo te lo concedo.
- Todavía no lo se. Lo vengo pensando desde que el corazón se me rompió por enésima vez desde que salí a respirar a este mundo.
- Que trágico que la haces. El corazón no se rompió, lo tenes enterito. Lo que se rompió fue la confianza en vos mismo y un poco en los demás. Y un poco esta bien
- Porque?
- Porque para confiar en los demás de la manera que confiaste el ultimo tiempo primero tenes que aprender a confiar mas en vos. Y es algo que no hiciste este tiempo. Nada de lo que sugeriste se trato de confianza en vos. Y llevas 37 años sin darte cuenta
- De que?
- De que la piedra que atrae sos vos. Pero mientras sigas pensando que sos el alfiler vas a seguir haciendo cagadas. 
.- No puedo soltar algunas cosas aun. Todavía necesito que me pidan perdón, que vuelvan, que reconozcan que se equivocaron. No me lo merecía.
- No amigo, no te lo merecías. Pero te tiene que servir para aprender que la vida a veces es así, no mereces algunas cosas, pero las atraes para prepararte para lo mejor. El problema es que estas acostumbrado a nunca arañar lo mejor.
- Quiero cambiar eso
- Te doy un secreto: una vez pensaste lo mismo con otro tema... un poco mas material, y pudiste soltarlo. Quizás sea tiempo de que hagas eso. Labura, es por ahí.
- Genio, tengo que pedirte un deseo. Necesito soltarla. Todavía pensar su nombre me hace mal.
- Amigo, ese deseo esta concedido. Y con el deseo, una lección poderosa aprendida. Acordate: vos sos el premio.
- Gracias, este tipo de charlas me reconfortan mas.
- Es un placer evolucionar junto a vos.
- Al final le gustaba solo la idea de coger conmigo
- Ni ella sabia lo que le gustaba y lo que no. Y ya se fue.

Sacudí mi cabeza. Mire a mi alrededor, nadie podía apreciar ese espectáculo de fuego que había armado solo con ramas y cortezas de arboles. Sonreí también de mis pensamientos, la morocha no existía, efectivamente había dormido con la rubia de la tarde y en la carpa no me iba a cagar de frio yo sino mis amigos: a mi me tocaba otra.

Y pensé también que el Genio se me presentaba en los momentos mas oportunos, y que hacia mucho que no se me aparecía, pero que lo mejor que me pudo pasar esa noche fue verlo y escucharlo entre las llamas, y que estaba seguro que el deseo estaba concedido. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario